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Antecedentes históricos

Se han descripto cálculos de colesterol en momias desde el siglo II y III d. C. También hay descripciones de cálculos en las vías biliares (conducto que lleva la bilis desde el hígado al intestino) en griegos en el siglo V d. C.

Composición

Los cálculos biliares son cuerpos cristalinos o amorfos formados a partir de constituyentes de la bilis.

Hay tres tipos principales de cálculos biliares cuya clasificación se basa en los componentes predominantes de colesterol, de pigmentos biliares y de calcio. Estos últimos son los más frecuentes. La incidencia de aparición esta relacionada con la edad, sexo, raza y hábitos dietarios. Se ha establecido que es mas frecuente después de los veinte años, en mujeres (con una relación 2 a 4 mujeres por cada hombre), en la raza blanca y con una discreta relación familiar. La dieta excesiva en calorías, hidratos de carbono y la obesidad son factores determinantes para su origen. La obesidad aumenta el riesgo tres veces más que en la población general.

Son mas frecuentes en diabéticos.

Algunas drogas tienen una marcada influencia sobre la secreción hepática de bilis o sobre la modalidad de la vesícula aumentando la probabilidad de formar cálculos.

Los anticonceptivos orales aumentan la incidencia igual que otros agentes estrogenicos como también la progesterona.

Historia natural de los cálculos biliares

La historia natural depende de la presencia o ausencia de “síntomas”. En general los pacientes asintomáticos portadores de cálculos presentan una evolución más favorable que los sintomáticos, pudiendo llegar estos últimos a la cirugía de urgencia.

Síntomas

El síntoma más común de presentación es el dolor en la zona del cuadrante superior derecho del abdomen. Luego puede aparecer inapetencia y vómitos. Al principio es gradual para transformarse en persistente y a veces rebelde a los antiespasmódicos. Puede irradiarse por el reborde costal hasta el dorso (espalda zona escapular). Todo este cuadro se puede acompañar dependiendo de la gravedad, de fiebre y alteración de los análisis de sangre.

Estudios diagnósticos

Ultrasonografía (ecografía): la ecografía fue introducida en la década del 60 y ha ganado una amplia aceptación hasta el presente. Hoy constituye el mejor e indiscutido método diagnostico para la litiasis vesicular. Con el avance técnico se obtienen imágenes de alta calidad y definición sin utilizar medios de contrastes, sin irradiar al paciente, en la cabecera de los enfermos graves, a un bajo costo y pudiendo repetirse las veces que sea necesaria. Se la puede utilizar en el mismo examen para valorar estructuras adyacentes como el páncreas, el hígado, los conductos biliares, el bazo, etc. El resto de los estudios complementarios son poco sensibles.

Complicaciones más comunes

Como consecuencia de los cálculos se pueden producir diferentes complicaciones.

Colecistitis aguda: inflamación aguda de la vesícula que puede progresar a la gangrena de su pared y perforación convirtiendo el cuadro en una peritonitis, o retrogradar en algunos casos para pasar a hacerse crónica.

Pancreatitis aguda: inflamación de la glándula pancreática.

Obstrucción de la vía biliar: obstrucción con cálculos de los conductores que llevan la bilis desde el hígado hasta el intestino.

Tratamientos

Cirugía: es la única forma de erradicar la vesícula enferma y los cálculos. Mediante el acto quirúrgico se aborda la cavidad abdominal, se realiza la colecistectomía (extracción de la vesícula con su contenido de bilis y cálculos).

Durante el procedimiento quirúrgico se pueden realizar estudios radiográficos para asegurarse de la ausencia de cálculos en el resto de los conductos biliares.

La cirugía se esta realizando mediante un método llamado laparoscopia.

La laparoscopia se realiza con un equipos medico que consta de una videocámara, monitor color, fuente de luz especial y un insuflador de dióxido de carbono. Con todo esto se logra a través de pequeños orificios de 5mm y 10mm, visualizar la vesícula en la pantalla del monitor a gran aumento. Con el abdomen insuflado con el gas para crear un espacio real se procede a realizar la colecistectomía con igual técnica que con otro método.

Ambas formas de operar comparten la misma anestesia (anestesia general), los mismos principios técnicos y los mismos riesgos. Los puntos a favor de este procedimiento son, más rápida recuperación postoperatoria, mejor estética, menor índice de infecciones de la herida quirúrgica, menor dolor, menor ausentismo laboral y menor costo laboral entre otros aspectos.

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